La caoba de Honduras no es de Honduras

Guitarras, Jose.GS, 20623 lecturas,
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Ultimamente cada vez que oigo hablar sobre “caobas hondureñas” usadas en guitarras, tengo la impresión de que a la gente le han contado un cuento con seres mitológicos, árboles fantásticos en lugares imaginarios y que se lo han creído todo a pies juntillas.

Resulta que para fabricar los cuerpos de las Les Paul originales en los años 50, Gibson usó lo que se conoce vulgarmente como “caoba de Honduras”. El cuerpo de la Les Paul era un bloque de caoba bastante grueso que ofrecía mucho sustain, sonidos densos, con buenos bajos, medios-bajos y notas agudas ricas y densas. La caoba ya se usaba con anterioridad en guitarras acústicas para fabricar mástiles y los laterales de las cajas, a veces también las tapas traseras. Gibson eligió la “caoba de Honduras” para las Les Paul porque esta variedad es una madera muy ligera, sino la que más de entre todas las caobas de las que podía disponer en aquella época a precios rentables.

Decir “caoba de Honduras” viene a ser algo así como decir “vino de Rioja”, que es zumo de uva fermentado y que en cada región donde se produce tiene un nombre diferente, ya sea “fino de Jerez” o Beaujolais francés pero que al final es vino (cada uno con sus matices en el caso de la bebida alcohólica).

La “caoba de Honduras” es una especie llamada exactamente “Swietenia macrophylla”, perteneciente a la familia “Meliaceae”. Antiguamente estaba bastante extendida en diversas zonas de Sudamérica pero en la actualidad, por la pérdida paulatina de su hábitat natural, crece básicamente en la zona de América central, en concreto en Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Guayana francesa, Guadalupe, Guatemala, Guyana, Honduras, Martinica, México, Montserrat, Nicaragua, Panamá, Perú, Santa Lucia, Santo Vincente-Granadinas y Venezuela. En cultivos particulares se puede reproducir en lugares tan dispares como la India o Hawaii.

Como sucede con el vino, el nombre vulgar de la planta en cada región de origen es distinto y recibe su topónimo como apelativo. Si hablamos de una “Swietenia macrophylla” que ha crecido en Honduras, vulgarmente la llamaríamos “caoba de Honduras”. Si ha crecido en Belice, donde es el árbol nacional, entonces hablaríamos de “caoba de Belice” aunque siga siendo “Swietenia macrophylla”. Antiguamente Belice era la Honduras británica y en el país anglosajón la planta se conocía como “caoba de Honduras británica”. Si crece en Colombia entonces se llamaría “caoba colombiana”. Así, la “Swietenia macrophylla” tiene un largo número de apelativos vulgares según su región de origen aunque el más común o empleado es el de “caoba de Honduras”.

La “Swietenia macrophylla”, al igual que todas las especies de Swietenias, es una especie en peligro de extinción protegida por el tratado internacional llamado CITES, “Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora” y se da la paradoja de que precisamente en Honduras y en El Salvador es donde más protegidas están por lo que no son los principales exportadores ni mucho menos. Para hacernos una idea, en concreto en Honduras se ha promovido su uso como sombra para las plantas de café. Anteriormente al 2003, el primer exportador era Brasil pero en aquel año dicho país prohibió su comercialización y tomo el relevo Perú, cuya producción ha ido descendiendo a medida que se ha ido adecuando a las directrices del CITES. La explotación maderera en los países firmantes del CITES se realiza desde bosques controlados para tal uso.

Por lo tanto, la madera empleada en las guitarras puede provenir de cualquier país productor aunque vulgarmente se conozca como “caoba de Honduras”. Evidentemente, los productores más atractivos son los que ofrecen mejores precios. En 1995, un metro cúbico de “Swietenia macrophylla” estaba en 302$ vendida en USA y alcanzaba los 400$ si era vendida en Europa.

Caoba en sentido amplio

Pero aun hay más. En el mundo de las guitarras, de cara al consumidor el término “caoba” se usa en sentido amplio y con mucha manga ancha. Por caoba se puede entender cualquier árbol dentro del grupo de las “Meliaceae”.

En principio solo son caobas reales las Swietenias pero como “caoba” se acepta comúnmente a 15 grupos de árboles englobados dentro de las Swietenias, las Khayas (caoba africana) y las Entandrophragmas. Lo que se puede vender como “caoba” viene dictaminado por las leyes de cada país. Por ejemplo, el Kohekohe es un árbol que crece en Nueva Zelanda, técnicamente llamado “Dysoxylum spectabile” y pariente de las Swietenias aunque realmente no es una. Sin embargo se llama “caoba de Nueva Zelanda”.

La propia Swietenia tiene tres sub-especies; macrophylla, humilis y mahagoni, así que aplicando la manga ancha, cualquiera podría ser vendida como “caoba de Honduras” en sentido amplio con el correspondiente engaño que supone en realidad. La mahagoni o “caoba cubana” probablemente no porque se sobre-explotó en los años 50 y en la actualidad su comercio ha desaparecido dada su escasez. Se usa como árbol decorativo.

Con las Khayas sucede tres cuartos de lo mismo. Se conocen como “caoba africana” y en la actualidad son las más usadas en la fabricación de guitarras pero en realidad el término Khaya engloba a 7 familias de árboles distintos.

Respecto a las cualidades sonoras de cada tipo de caoba, es difícil que en una guitarra ya acabada, se pueda discernir en un test ciego una de otra pero el mayor hándicap de las Khayas y las Entandrophragmas es su peso frente a la ligereza de la “Swietenia macrophylla”, sobre todo cuando hablamos de cuerpos gruesos como el de la Les Paul.

También es cierto que la guitarra es un conjunto de todos sus elementos; las maderas, las electrónicas y el saber hacer de un buen luthier. Si bien en los test ciegos es difícil – por no decir imposible – diferenciar elementos concretos como dos maderas muy similares, si que es cierto que hay guitarras que en su conjunto son superiores como es el caso de las Les Paul Standard originales de 1958, 1959 y 1960. Algunas, como la Peter Green burst, imposibles de replicar.